20 de febrero de 2018

Colaboracionismo y tiranía



Me voy a permitir ser políticamente incorrecto, y señalar claramente que debemos castigar y rechazar frontalmente el colaboracionismo entre el gobierno de Moreno y aquellos, con los que ahora comparte el poder.

La tiranía y sus aliados

A lo largo de la historia de la humanidad la prolongación de las tiranías ha contado con aliados sin los cuales su permanencia en el tiempo y con él, la profundización del daño que estas producen hubiera sido inconcebible. 

Éstas tuvieron siempre por aliados un relato que las justifica, “un pasado que dejar atrás, el retorno a un escenario democrático[1] perdido en algún momento específico del tiempo, la necesidad de un punto final a una situación que se estima terriblemente indeseable, la idea de recuperar un cierto estado de cosas, que se supone ocurrió en algún pasado remoto y que suponen una vuelta a la gloria en contraposición con un ahora presente decadente”. En resumen, un mito que se transmite a la población a través de un aparataje propagandístico creado para el efecto, entiéndase medios de comunicación, literatura, textos educativos, redes sociales (en la actualidad) y suministrado por los creadores del mismo, quienes adicional a la creación y masificación del mito tienen la tarea constante de mantenerlo vigente. Huelga decir que para ello no importa si es necesario modificar, alterar o tergiversar la historia de la sociedad de la que estemos hablando.

Los intelectualoides

Hijos del libreto y receta necesaria para alcanzar y mantenerse en el poder, todo mito o relato requiere de los mensajeros del mismo. Distantes de la realidad, y en ese sentido intelectualoides y no intelectuales, son los culpables primarios de la difusión mitológica de la idea que dará sustento a la tiranía futura. Deben poseer cierto ropaje de intelectualidad, estar ubicados estratégicamente, son quienes deben formar y multiplicar a quienes cual empresa multinivel lleven el mensaje a otros, tienen la no sencilla tarea de cambiar el clima de opinión pública, pero eso sí, una vez que logran mover el centro del debate político hacia el objetivo determinado, lo demás cual dominó empieza a caer por su propio peso. En América Latina tenemos ejemplos de aquellas cosas en “que se vayan todos”, “el feriado bancario”, “la noche neoliberal”, “la redistribución de la riqueza”, “los derechos del trabajador son irrenunciables” (sí, esto también), “el extractivismo”, “la asamblea constituyente de plenos poderes”, “eliminar las desigualdades”, “no a la privatización”, y un larguísimo etc.

Es necesario anotar que esta elite intelectual puede estar incluso convencida de lo que propone, y desarrollar su trabajo con cierta honestidad, aunque al final sus buenas intenciones causen el infierno en la tierra. También suele ser acomodaticia y funcional a los intereses de la tiranía, total como todos los demás seres humanos actúan en función de incentivos y del contexto en que se encuentran inmersas.

Un enemigo contra el cual luchar

Éste se desprende del mito creado, y su derrota situación, por cierto, indeseable para quienes están en el poder, es en parte la razón que justifica que quienes luchan contra éste permanezcan eternamente en el mismo. Ejemplos de enemigo son el imperio, el embargo económico, los judíos, la prensa corrupta, los poderes fácticos, la oligarquía, Wall Mart o el Pato Donald todo vale y se justifica en función del objetivo de mantenerse en el poder.

Los colaboracionistas

No hay tiranía alguna que pueda consolidar su poder sin la ayuda de un grupo interesado de beneficiarios del nuevo status quo. Empecemos por la idea de la consolidación.

La llegada al poder tiene similitudes con el momento del despegue de un avión, con éste el viaje inicia y a la vez es el momento de mayor fragilidad del vuelo. A éste (el poder) se llega con cierto capital político, es beneficiario del mito o relato ahora compartido, sin embargo, no tiene necesariamente un cheque en blanco, necesita ganar terreno, la tiranía de turno a ganado una batalla, pero no “la madre de todas las batallas”, ésta necesita de aliados que allanen el camino. El camino de la consolidación requiere de voces fuera del espectro natural de influencia de quienes han creado el mito, unir a quienes son aparentemente opositores se vuelve mandatorio.

Tan necesario como natural el discurso del diálogo, la idea de la unidad, el todos con un mismo propósito, el país primero antes que los intereses personales, es utilizado por tirios y troyanos. Sin embargo, en el caso de las tiranías la necesidad de la consolidación (para fines perversos) requiere mandatoriamente de la división de los actores de oposición, para ello, la compra de conciencias, el reparto de poder, y la venta de cortinas de humo que no permiten ver a los pocos involucrados en esto de manera honesta, que son víctimas del proceso de legitimación de una tiranía en ascenso.

Un alto en este relato

Quiero hacer una puntualización importantísima. Si bien es cierto, que los elementos y el desarrollo del artículo se mantiene vigente de manera atemporal e indiferente de sus actores locales o particulares. Lo que me ha llevado a escribir estas líneas es la convicción de que, en este momento en el Ecuador, la tiranía socialista camuflada de Lenín Moreno está recibiendo apoyo de actores y grupos políticos conocidos que hacen las veces de colaboracionistas. Esta situación, que hoy para algunos no tiene mayor importancia, pues se trata de un gobierno diferente al de Rafael Correa no es menor. Lenín Moreno es en esencia, en el fondo, y en la práctica lo mismo que Rafael Correa, pero en una envoltura diferente, y por ello, serán culpables de lo que se está cocinando en este momento en nuestro país todos aquellos que colaboran políticamente con el régimen. 

Entre Moreno y Maduro, es la dolarización y las fuerzas armadas lo que diferencia a los resultados actuales, sin eso, sólo es el tiempo y la velocidad que se le imprime al proceso lo que marca la diferencia entre uno y otro escenario.

Actuar como colaboracionista con Lenín Moreno es el equivalente a no entender lo que vivimos durante más de una década y, además, no tener un mínimo de decencia y de responsabilidad.

Una fuerza armada que lo sostenga

Como naturalmente es predecible en algún momento los resultados y la práctica totalitaria son incompatibles con las libertades a las que los ciudadanos otrora estaban acostumbrados, por ello, es necesario un grupo de gente con armas que impida el levantamiento de los grupos inconformes. 

Juega en esto también el desarme de la sociedad civil, todos los regímenes totalitarios desarmaron previamente a los ciudadanos, la complicidad total o parcial ante los crímenes que se cometen en el país, y la colocación de hombres de confianza en los puestos claves de las fuerzas armadas. Una vez más la compra de conciencias es un requisito indispensable para la tiranía.

También suelen formarse grupos paralelos que son utilizados para la intimidación y sometimiento de quienes son parte de las voces disidentes. Ejemplos de esto abundan en la literatura de las tiranías.

Una base popular o los beneficiarios de la promesa

Si bien es cierto que las tiranías se sostienen en el poder, por la mezcla de los elementos arriba mencionados, no es equívoco sostener que al menos temporalmente gozan de cierto respaldo en la población. Al fin y al cabo, alguien tuvo que comprar el mito. Carentes de los elementos necesarios para establecer las relaciones de causalidad entre lo que sucede en el país y cómo llegamos a ello, o por la simple creencia de ser los beneficiarios de un anhelado beneficio prometido, así como también por haber sido asimilados por el sistema, desde grupos humanos carentes de recursos hasta empresarios beneficiarios de contratos y el nuevo estado de cosas la tiranía suele tener seguidores. No hay poder tiránico que al menos en algún instante, no haya contado con el apoyo directo de un grupo de personas que consideraron por razones muy diversas que lo que estaba sucediendo estaba bien. Una vez más el mito y su perenne reforzamiento es clave en la mantención del apoyo de este sector de la sociedad.

Por último y no menos importante, en toda sociedad en la que una tiranía se ha impuesto existe también un grupo de personas que fueron capaces de ver llegar el problema desde lejos, y que desde el principio objetaron la llegada tanto del mito, como del tirano. Estos son los artífices del agotamiento de la tiranía, su persistencia y claridad, sumado a los descalabros, crisis y falta de libertades que en algún momento se presentan claras para la mayoría, son necesarios y claves para destruir la jaula totalitaria.

Resumiendo, y porque todo tiene su final (incluído las tiranías) quienes hemos defendido la libertad a lo largo de la década espantosa no debemos confundirnos ante esta realidad, en Ecuador hay que desmontar el aparataje socialista que se mantiene aún vigente con Lenín Moreno, y además, enterrar políticamente a aquellos colaboracionistas que hacen posible el funcionamiento de esta nueva estafa con diferente envoltura.

Al buen entendedor, pocas palabras.

Seguimos conversando,

Joselo Andrade Rada





[1] Entendiendo por este no necesariamente lo que la mayoría de los ciudadanos entienden por aquel, siendo en algunos casos potencialmente deseable y en otros, terriblemente peligroso.

10 de febrero de 2018

El maldito espíritu de Montecristi


No ha sido una, ni dos, ni tres veces las ocasiones en las que hemos escuchado invocar “al espíritu de Montecristi” como referente de la ruta que debió seguir el Ecuador y de la que se desvió el ex presidente Correa. Hemos sido testigos de como en medios de comunicación y a través de analistas políticos se cita a éste, cual guía para el camino de los ecuatorianos.  Consciente de tan craso error, hoy quiero pedir a todos los ecuatorianos que invoquemos a todos los santos (es sólo una expresión) y a todos los dioses para que de manera urgente exorcicemos del Ecuador a aquel maldito espíritu que dio lugar a la mayoría de los males que los ecuatorianos hemos vivido a lo largo de la no en vano denominada década espantosa.

Crónica de una muerte anunciada

Cual novela del inmortal Gabriel García Márquez no fueron pocos los ecuatorianos que visualizaron más de una década atrás como el demonio socialista del siglo 21 se cernía sobre el Ecuador, una vez que la candidatura del ahora ex presidente Correa, se anunciaba con bombos y platillos cual panacea que resolvería todos los males de nuestro país.

En la Venezuela del año 2005 al igual que en el Ecuador de aquel tiempo era normal leer en sus calles la expresión “que se vayan todos”. De lo que no todos estaban conscientes era de que con este tipo de expresiones se estaba labrando el camino que demandaba la franquicia socialista. Ésta básicamente consistía en el relanzamiento del socialismo (en 1989 había fracasado el socialismo real con la caída del muro de Berlín y en el mundo entero éste había caído en total descrédito) desde ahora se llamaría socialismo del siglo 21, en la toma del poder por vías aparentemente democráticas para al poco tiempo terminar con ella (nótese que esto era necesario por una sola ocasión, tiempo después bastaría con consecutivos fraudes electorales), de concentrar el poder en manos del ejecutivo a través de una asamblea constituyente, y en ella (la asamblea) incluir un nuevo poder que iba a facilitar el aterrizaje de esta última idea, la inclusión del Consejo de Participación Ciudadana que según el libreto establecido desde Cuba, permitiría al presidente designar a gente de su extrema confianza para evitar la fiscalización, blindar al gobierno de todo tipo de potenciales amenazas y en suma gobernar sin el freno de los contrapesos republicanos.

Finalmente era necesario establecer una ley de comunicación (ley mordaza) que impidiera denunciar los actos de corrupción, incautar medios de comunicación no afines o quitarles los permisos de transmisión, así como sacar del aire a aquellos periodistas que interfirieran con la construcción de la jaula totalitaria, criminalizar la protesta ciudadana, enunciar la existencia de un enemigo con el cual estar en continua lucha (la prensa corrupta, y los poderes fácticos), insistir en que la factura (de la mesa servida) sólo la pagarían los más ricos, establecer alianzas internacionales entre los países del eje socialista, establecer un estado de propaganda y para eternizar el sistema, incluir la maléfica idea de la reelección indefinida.

Una vez instalado en el poder Rafael Correa sólo necesitó seguir el libreto, en él era esencial la puesta en marcha de una Asamblea Constituyente de Plenos Poderes, pues sin ella el desarme de la poca institucionalidad existente, entiéndase independencia de poderes, e imperio de la ley (nótese que estas nunca echaron raíces realmente en el Ecuador) no hubiese sido posible.

La Asamblea Constituyente y el Espíritu de Montecristi

La idea de la constituyente fue el resultado de la venta de un producto muy bien publicitado, aunque con resultados terribles para quien lo comprara. Al igual que la idea nazi de que los judíos eran los culpables de gran parte de los problemas que existían en Alemania, a través de un estado de propaganda mejor calibrado que reloj suizo, se hizo creer a los ecuatorianos que todo aquello que vivimos en el pasado fue nefasto, antes de ellos el infierno, con ellos la refundación.  Las mentes lúcidas, los corazones ardientes y las manos limpias lo arreglarían todo. ¡Vaya fatalidad!

Hoy al invocar al maldito espíritu de Montecristi caemos en el error fatal de no entender lo que nos pasó más de una década atrás. Lo que sucedió en Ecuador es en gran parte culpa de ese maldito espíritu en el que ideas socialistas permearon a lo largo y ancho de todo el sistema.  La concentración de poderes, la falta de libertades, la reelección indefinida, el autoritarismo, la persecución política, el estado hipertrofiado, el endeudamiento sin fin (aún vivimos en él), el estado de propaganda, la mentira, la inclusión de antivalores (la educación e ideas que ahora pululan en la juventud ecuatoriana es uno de los peores legados revolucionarios), la crisis económica y la división que sembró la revolución entre familia y amigos de toda la vida se deben a las ideas contenidas en Montecristi.  De aquel maldito espíritu, no sólo la década robada o perdida, sino también el tiempo que tardaremos en recomponer nuestra economía y el tejido empresarial tan necesario para salir del abismo en que nos encontramos inmersos.  Si alguna esperanza tiene el Ecuador de sacar provecho de esta terrible experiencia primero debemos entender realmente que sucedió durante este tan nefasto como espantoso período.

La intelectualidad y líderes de opinión tienen casi la obligación moral de realizarle una autopsia al socialismo de todos los tiempos, puesto que sólo de éste surgen aquellos espíritus que han plagado de atraso y miseria a América Latina.  Los glas, los patiños, los larreas, los alvarados, los serranos, los corderos, las sumisas, los come cheques o el aborregamiento de una parte de los ecuatorianos sólo son la punta del iceberg que genera el socialismo en una sociedad.



No es ni el espíritu de Montecristi, ni un Lenín Moreno llegado por la ventana (y poseído por aquel maldito espíritu) lo que nos colocará en la senda que terminamos de perder más de una década atrás. Es el entendimiento de que fue aquello que ocurrió en tierra ecuatoriana y venezolana, más la inclusión de cuales son las prácticas de aquellas sociedades que han abandonado la sombra de la pobreza y ahora disfrutan de elevados niveles de prosperidad, lo que necesitamos en nuestro país. Más Hayek y menos Keynes, más reflexión y mayor libertad.

Al espíritu de Montecristi yo le digo va de retro satanás, maldito espíritu, espero te fundas en el mismo infierno en el que ahora pagan sus atrocidades personajes de ingrata recordación como Marx, Stalin, Chávez, Hitler o Castro.

Seguimos conversando,

Joselo Andrade Rada






8 de febrero de 2018

La receta que nunca funciona: Ni Moreno, ni Correa, ni Glas socialismo nunca más



Hoy quiero dejar registro de una breve reflexión sobre Lenín Moreno y lo que podemos esperar de él. El relato viene mas o menos así:

Cuando Rafael Correa se convirtió en candidato a la presidencia allá por el año 2006 estaba seguro de que sería lo peor que le podría ocurrir al Ecuador si  llegaba a convertirse en presidente, aunque honestamente tengo que reconocer que no pensé que llegaría a la presidencia. 

Una vez que lo logró no me quedó duda de lo que sucedería con el paso del  tiempo, y fue por una razón sencilla, sabía que el sujeto era parte de la corriente socialista del siglo 21. Socialismo que por cierto, sólo había generado estragos, crisis y miseria a lo largo de siglos y por todo lugar que había sido aplicado.

La misma certeza y por las mismas razones

Lenín Moreno es un hombre de pocas luces pero por si eso no fuese poco, además es un socialista confeso, cosa que lo hace particularmente peligroso para el futuro de los ecuatorianos. Las pocas ideas con las que cuenta son parte del panfleto marxista que leyó en su juventud y que desde aquel tiempo nublaron su entendimiento y su interpretación del mundo que le rodea. Será sólo su incapacidad, el reparto con otras tiendas políticas (tema necesario para llegar a la situación actual). La falta de recursos, y sobre todo el cambio en el clima de ideas (más libertad y menos socialismo), así como la presión cívica lo único que podría evitar que seamos víctimas de otro socialista del siglo 21.

Finalmente ahora que terminó el tiempo de consulta, Lenín no desmiente a quien desde su gabinete "habla de sustituir la ley de plusvalía por otra", nos viene con el viejo discurso de la "soberanía" frente a la Corte Interamericana de Derechos Humanos cuando debío sostener simplemente que haría las aclaraciones pertinentes y que confiaba en el buen juicio de la misma, y por último, suelto de huesos dice que sólo trabajará con quienes comparten su ideología. 

Mis estimados lectores, el socialismo del siglo 21 ahora representado por Moreno está vivito y coleando, por todo ello, a los amigos de la sociedad libre les digo: Ni Moreno, ni Correa, ni Glas socialismo nunca más!

Seguimos conversando,

Joselo Andrade Rada

2 de enero de 2018

El perro, el agente de tránsito y la pérdida de libertad

Foto tomada de Diario Metro Ecuador

Lo que a continuación voy a escribir es una opinión: Como tal falible pero que intenta ser reflexiva, tolerante y sin ánimo alguno de herir susceptibilidades.

Es posible que la acción de despedir a un agente de tránsito haya cruzado la línea de la proporcionalidad en ello puedo estar de acuerdo, sin embargo, creo que el enfoque general de la discusión (del perro que murió y en cuyo desenlace el agente de tránsito de la ciudad de Quito jugó cierto rol) no ha sido precisamente el adecuado. El problema no es sólo que un animal ahora este muerto, por cierto, manifestación visible de una situación cuyas raíces tienen causas mucho más profundas. El problema es que hoy la regulación de las acciones privadas haya llegado al extremo de no permitir a las personas tomar decisiones en libertad. Es decir, si quiero ir en el balde de una camioneta o no llevar cinturón de seguridad por poner otro ejemplo, es una decisión personal que sólo atañe a quien realiza dichas acciones, y que además debe ser tomada en total libertad. Si alguien desea ir en el balde de una camioneta a sabiendas de los riesgos implícitos en éste, esa es una decisión que debe descansar en uno, no en la autoridad. El problema principal aquí es que las autoridades, y la legislación que puede ser cualquier cosa que un grupo de asambleístas determine, sí, así como se lee: ¡cualquier cosa! Están por encima de las decisiones y derechos individuales de las personas de carne y hueso.

El atropello, el abuso de autoridad, la discrecionalidad, la aparente falta de sentido común, o humanidad, autoridades de tránsito diciéndote que debes y que no debes hacer cual si fuésemos niños carentes de criterio, e incluso el pobre animal muerto son sólo manifestaciones de no analizar, reflexionar y quejarnos sobre el hecho que subyace en todo esto: el que no debemos depositar nuestra fe ciega en la legislación y el estado, pues existen cosas sobre las que no debería legislarse tales como que hacer con tu vida y tu propiedad siempre que respetes los derechos de los demás.

La errónea creencia de que hay que respetar a ciegas todo aquello que se llame ley (entiéndase legislación) y, además el esperar que sean las autoridades las que determinen qué es o qué no es lo correcto, nos ha llevado a la situación particular (destaco el hecho particular pues sólo es la punta del iceberg) de que en esta ocasión tengamos a un perro muerto y a un agente de tránsito despedido.

Recordemos por un lado que lo actuado por Adolfo Hitler se hizo en apego a la legislación por los nazis elaborada, y que muchas de las acciones de la revolución ciudadana fueron posibles dentro de un estado de legalidad, más no de derecho.  La jaula totalitaria de la que somos víctimas los ecuatorianos por continuar con el ejemplo fue creada por la gente de Alianza País en muchos casos manejándose dentro de los cánones legislativos por ellos diseñados. Lo que muestra claramente que las autoridades haciendo respetar la ley (legislación) no necesariamente están haciendo lo que es justo y correcto. Pues lo que es justo y correcto es aquello que reconoce que los seres humanos tenemos ciertos derechos que no son materia de legislación, y que dentro de esa esfera de derechos: vida, libertad y propiedad no debe, ni debería autoridad alguna decirnos que hacer. Reiterando nuevamente la expresión: siempre que se respeten los derechos del prójimo.

Para finalizar si pudiese resumir la intención de este escrito, lo expresaría de la siguiente manera:
A mi ninguna autoridad me tiene que decir que hacer o no hacer dentro de mi vehículo (situación particular) o con mi vida, esa es una decisión personal y sobre la que no tengo que rendirle cuentas a ningún agente o autoridad siempre que respete la norma máxima de convivencia: respetar los derechos del prójimo de la misma manera en que espero sean respetados los míos.

Con ello, sólo resta decir que la muerte del perro en cuestión y la pérdida del empleo por parte del agente de tránsito son sólo (y lamentables, por cierto) manifestaciones de un sistema en el que los derechos individuales de las personas son ultrajados por los estados, y sobre la que los ciudadanos hemos retrocedido en la defensa de nuestra libertad.

Seguimos conversando,

Joselo Andrade Rada



29 de diciembre de 2017

La verdad sobre las causas del salario y el empleo en el Ecuador






La verdad es la primera vez que hago una entrada compartiendo un vídeo del Programa Contrapunto Liberal del Instituto Ecuatoriano de Economía Política, sin embargo, y más allá de que esta entrada funciona como piloto, este programa estuvo "modestia aparte" bastante bueno.



Seguimos conversando,



Joselo Andrade

30 de noviembre de 2017

La isla de las fantasías y la revolución ciudadana



El avión jefe, el avión seguro fue la frase que se escuchó aquel día con la llegada del tirano Rafael Correa al aeropuerto de Guayaquil, llegada por cierto que tuvo que realizarse en medio del casi hermetismo y con una salida por parte del ex mandatario que asemejaba haber salido por la ventana y no llegar por la puerta grande, pues en este terruño nadie lo quiere. Sin embargo, mis reflexiones de hoy no van por esa línea, hoy me pregunto ¿cuál de los dos Lenín o Correa en realidad cree que aquí sus fantasías se harán realidad?

Los revolucionarios viven al momento una aparente disputa, pero no de fondo como bien aclarara desde el principio el propio Lenín Moreno, en lo que en realidad no concuerdan es en ¿quién realmente tiene el poder? El primero, Lenín Moreno conoce que su legitimidad no es tal. Toma el poder en medio de la oscuridad de un apagón informático, llega a éste con ¾ partes de una herencia maldita tanto por la crisis que hereda, como por el equipo que recibe y sin embargo, lo que le preocupa no es enderezar lo ya torcido por Alianza País durante la década espantosa, su preocupación es tomar el poder, sí en todo el sentido de la palabra y para ello debe acabar (al menos aparentemente) con el líder de la banda y por supuesto, con sus sumisos aliados.

En la otra esquina está el mandatario más acomplejado, resentido, ególatra y perdido que ha tenido tierra ecuatoriana, cuyos destrozos aún pagamos y seguiremos pagando por algunas generaciones, sin embargo, para continuar con el paralelismo de la isla de la fantasía (y que me disculpen los productores de tan extraordinaria serie de los años setenta) supongo que éste último, cree realmente que aquí se harán realidad. En ella, es decir en su fantasía, la gente llega a recibirlo cual mesías bajado del cielo, los sumisos llegan con oro, incienso y mirra, la estrella de diciembre va señalando el camino de su aparición y finalmente, todos llegan a adorarle (que casualidad que estemos a puertas de diciembre), pero la realidad pasa por otro lado, llegó por la ventana, la gente de Guayaquil quería arrastrarlo y en el resto del Ecuador sucede igual, a sus manifestaciones no va nadie y tal es así, que sí fuese de otra manera ya lo habrían publicitado, recuerden que si de algo sabían los revolucionarios verdeflex era de propaganda, aunque esta nunca reflejara la realidad.

Finalmente, ninguna de las dos fantasías se hará realidad. A Lenín Moreno preocupado por la toma del poder, éste le será esquivo aún ganando la consulta popular, pues la única forma de legitimar su mandato no será solo cambiando las formas, sino también cambiando el modelo. Lo que equivaldría a sostener que declare ya no ser ni socialista, ni revolucionario. Sencillamente no puede, por las mismas razones por las que no puede ser culpado Glas de todo lo que se le acusa, porque también tiene rabo de paja; y, por otro lado, al mesías del pueblo sumiso sólo le queda el olvido, y reconocer que en este país sus fantasías ya no tienen ninguna oportunidad. Aprovecho estas líneas para indicarle a este último, que me gustaría verlo vacacionando junto a aquel por el que ponía las manos al fuego.

Seguimos conversando,


Joselo Andrade Rada

29 de noviembre de 2017

El impuesto a los retiros en efectivo y el impuesto a las ventanas del rey Guillermo III de Inglaterra



Érase una vez que en el reino de Inglaterra a falta de recursos al rey Guillermo III se le ocurrió poner un impuesto a las ventanas para tratar de cubrir los serios problemas económicos por los que atravesaba su reinado. Sus supuestos eran los siguientes: quienes más ventanas poseían en un hogar eran aquellos que más recursos y posibilidades tenían, desde luego y como siempre en la historia de pasar “gato por liebre” se aducía que estos eran unos pocos, y que además, no iba a tributar la mayoría del pueblo pues quienes más ventanas poseían, eran precisamente los más ricos. Desde luego, y como era de suponerse la historia fue diferente.

Tan diferente que incluso en el libro “La riqueza de las naciones” Adam Smith criticó la existencia de dicho impuesto. Como era de esperarse, el rey no contaba con la astucia de quienes eran sus víctimas, en realidad todo súbdito de su reino. Estos al observar que pagaba más quien más ventanas tenía, empezaron a cerrar y tapar ventanas en sus casas, al punto de que en algunos casos las ventanas se comenzaron a colocar en los techos para escapar al castigo y desde luego, a la vista de los controladores de ventanas (agentes dedicados a contabilizar el número de ventanas para poder recaudar el impuesto).

Finalmente ocurrieron dos cosas: número uno resultado predecible y esperado, cayó la recaudación del rey y segundo, rápidamente las enfermedades surgieron en el reino por la falta de ventilación y luz dentro de los hogares ingleses. Una vez más se comprobó que una mala medida, lograba exactamente lo contrario de lo que se pretendía.

Hoy en la actualidad de magoolandía, entiéndase Ecuador bajo el reinado de Lenín Moreno se está aprobando un impuesto al retiro de efectivo para montos igual o superiores a 5.000 dólares americanos. Una vez más se aduce que no va a afectar a la mayoría y además cosa aún más curiosa se argumenta que “aquí usamos mucho dinero… en efectivo” idea tan extraña como carente de sentido económico. ¿Qué va a suceder?

Sencillo, la gente en lugar de colocar su dinero en el banco va a aumentar sus saldos en efectivo no depositando su dinero en el sistema financiero, logrando desbancarizar aún más nuestra economía y segundo, con ello caerá aún más la recaudación que el gobierno a como da lugar intenta obtener.

Desde luego, las víctimas directas del impuesto serán aquellas que no puedan escapar al sistema, pero al final del día pagaremos todos, pues los impuestos jamás son neutros y al igual que en el impuesto a las ventanas que se colocó en Inglaterra, pronto surgirán los efectos no esperados sobre nuestro sistema financiero y económico.

Sólo cabe sumar a lo dicho, que el impuesto al retiro de efectivo tiene en el Ecuador un primo lejano, el impuesto a la circulación de capitales que para aquellos que llevamos registro de la actividad económica y política del país, ayudó en parte a precipitar la crisis a la que algunos llamaron la crisis de los bancos a finales del siglo pasado. Situación que por cierto no debemos perder de vista cuando hablamos de este novel impuesto.

Una última reflexión si se me permite, Lenín, Correa y Glas son parte de Alianza País, revolucionarios y socialistas del siglo 21, por lo que naturalmente no podemos esperar resultados distintos de los ya sufridos durante la década espantosa.

Seguimos conversando,


Joselo Andrade Rada

28 de noviembre de 2017

PanAm Podcast: Moreno vs Correa, una pelea de forma y no de fondo

En esta ocasión mi opinión sobre la situación entre Lenín y Correa.

Aunque es una entrada en construcción aquí la entrevista, y para mayor contexto dejo el link de la publicación original en este enlace:



https://es.panampost.com/vanessa-araujo/2017/11/27/correa-moreno-una-pelea-de-forma/



Con ustedes Moreno vs Correa, una pelea de forma pero no de fondo.







12 de noviembre de 2017

10 frases libertarias que todo libertario debería viralizar


De la misma saga de 10 libros que No deberían faltar en una biblioteca libertaria10 Películas que todo libertario debería de ver10 Canciones que no deberían faltar en un karaoke libertario, y 10 videos básicos que no deberías perderte para entender las ideas libertarias hoy les traigo una entrada algo más modesta pero que bien puede pertenecer a esta exclusiva selección: 10 frases libertarias que todo libertario debería viralizar!

Como sabrán los amigos de la libertad tenemos nuestros autores, libros, películas, canciones, videos y momentos de la historia que nutren, forman e inspiran a todos aquellos que promovemos la libertad desde nuestros respectivos espacios. Algunos pensarán que se trata de una ideología pero nada más lejos de la verdad, se trata de una filosofía de vida, un ideal de convivencia basado en la idea de que podemos y debemos vivir libres, respetando a nuestros semejantes y a sus proyectos de vida, de una manera de entender la coexistencia que no sólo ha probado su efectividad, sino que también trae aparejada la prosperidad que tanto anhelamos. Se trata en fin de la creencia en el ser humano y en lo que la libertad puede hacer por él.

Así que sin más preámbulos, hoy traigo a ustedes algunas frases que no sólo deberíamos tener en cuenta, sino que también deberíamos viralizar por el bien de la libertad, su recuperación, preservación y futuro. Así que manos a la obra!

Con ustedes 10 frases libertarias que todos libertario debería de viralizar:

1. By Friedrich von Hayek


2. By Murray N. Rothbard


3. Autor desconocido


4. By Ayn Rand


5. By Thomas Jefferson


6. By Ludwig von Mises


7. By Albert Einstein


8. Autor desconocido


9. By Thomas Jefferson


10. By Cervantes


Finalizando ya esta entrada, sólo una nota al pie de página. Al igual que en ocasiones anteriores no prentendo en ningún momento decir o sugerir que son las mejores de todos los tiempos, pero sin lugar a dudas son muy, muy buenas. En todo caso a viralizarlas, que la libertad mis amigos necesita aliados.

Un fuerte abrazo libertario y seguimos conversando,

Joselo Andrade Rada

21 de octubre de 2017

Ni ideología de género, ni ninguna otra cosa


Ahora que está de moda el tema de #NoTeMetasConMisHijos, las marchas en pro de una u otra cosa, y voces que opinan a favor o en contra del mismo, considero adecuado escribir unas líneas respecto a este tema tan controversial como poco comprendido. Sin embargo, antes de seguir adelante, quisiera mencionar que éste no es un escrito para defender, ni atacar a grupo alguno, es un escrito para defender la libertad desde la perspectiva que considero más adecuada, y que ha sido causa de mis acciones desde hace ya casi 20 años, la libertaria.

Te pido adicionalmente, de que antes de empezar a hacerte ideas sobre lo que viene y con ello tomar posiciones desde las cuales realizar la lectura, primero leas detenidamente lo que aquí voy a decir, y luego, lo proceses como lo que es, una opinión serena y respetuosa que intenta de manera reflexiva mostrar un punto que considero en extremo importante para enfocar mejor el debate sobre este tema.

Expreso además, que el autor de estas líneas parte de la presunción de honestidad de las partes involucradas en este diálogo abierto, y además, asume de manera sincera de que quienes intervienen en él, son personas que en términos generales creen en la idea de vivir en un mundo mejor, donde el respeto y tolerancia sean criterios universalmente aceptados.

Empezaré por decirlo de la manera más clara posible, la agenda LGTBI y de identidad de género no es libertaria, ni en términos generales tiene de nada de liberal, puede haber y de hecho los hay (esta es mi opinión) aspectos a considerar en los que tienen alguna razón, pero la promoción de sus ideas a través del sistema educativo de manera obligatoria, no son para nada parte de la agenda de la libertad.

Expresado esto, y ahora que unos están contentos y otros molestos les diré, no se apresuren a hacerse de conclusiones ligeras tan rápidamente, el asunto es más complejo de lo que parece, les invito a acompañarme en estas reflexiones.

En primer lugar, diré que no se debe promover este tipo de ideas a través del sistema educativo, por las mismas razones por las cuales no debe ser obligatoria la enseñanza religiosa en escuelas y colegios. Así de simple, si entendiste este párrafo es posible que puedas omitir todo lo demás.

Pongamos un ejemplo que nos ayude a explicar lo que hemos dicho

Imaginemos por un momento, que quienes sostienen que las ideas de género deben ser promovidas en todas las entidades educativas tuviesen razón, bajo el supuesto de promover la diversidad y la tolerancia.

De ser cierto aquello, tendríamos también que estar de acuerdo, en que la falta de inclusión de las mismas implicaría una especie de discriminación arbitraria y además dañina, lo que nos llevaría a preguntarnos nuevamente ¿si existe algún grupo adicional que en función de alguna característica particular haya sido injustamente[1] discriminado por el sistema de una u otra manera? Situación que nos llevaría a concluir, siempre que partamos desde esta premisa, que los indígenas, los afroamericanos, los discapacitados, los niños, los de tercera edad, las mujeres, los obesos, los pobres o desposeídos, los analfabetos, etc., etc., etc., también merecen ser incluidos en esta interminable lista.

Todo esto implicaría también, que sí consentimos la idea de que la discriminación se materializa por la falta de inclusión de este tipo de ideas en el sistema educativo, también y bajo los mismos términos, tendríamos que aceptar  por fuerza de las mismas razones, que debemos incluir sesiones de clases o charlas para hablar sobre negros, mestizos, discapacitados, obesos, pobres, mujeres, niños, altos, bajos, montubios, costeños, serranos, jóvenes, ancianos, cristianos, ateos y otro largo etc., etc., etc., es decir, a hacer de las particularidades de un grupo, minoría o colectivo como ahora suelen llamarlo, todo un programa legislativo, normativo o educativo para remediar tentativamente este aparente problema de discriminación o falta de inclusión.

Con lo que llegaríamos al absurdo de hacer asistir a los estudiantes a clases, ya no para conocer algo sobre matemáticas, historia o emprendimiento, sino para pasarnos ocupados todo el tiempo en hablar de lo infinitamente diverso que es el ser humano.

¿Se deduce de esto que debemos incluir dentro de la agenda educativa explicaciones obligatorias en las que abordamos a todas las variantes del género humano en pro de una difusa inclusión? Todo ello, sin contar con el problema adicional que conlleva el determinar ¿a qué grupos se ha de beneficiar[2]?, ¿quién decidiría que sí o que no? ¿desde qué perspectiva se abordaría?, ¿qué contenidos serían los apropiados?, ¿quiénes impartirían lo que se ha determinado?, ¿de qué forma se llevaría todo esto adelante?, y finalmente, ¿quiénes serían los receptores de esta perspectiva curiosa de la educación?. La respuesta es sencillamente no.

El detalle que debe centrar nuestra atención es que las premisas desde donde parten las argumentaciones de aquellos que defienden esta postura, son equívocas, y es debido a ello, que una vez aceptadas llegan a tan aparentemente lógicas como disparatadas conclusiones.  En palabras sencillas, la discriminación que no deseamos promover dentro del sistema educativo, no se reduce o elimina con una aparente inclusión de textos o sesiones escolares, se promueve efectivamente a través de la promoción general y no particular del respeto y tolerancia hacia el prójimo, sin importar en ningún caso la apariencia u orientación que el mismo posea.

En otras palabras, dentro del mundo educativo, lo que debería de promoverse es el respeto a las personas, por el único hecho de ser personas, el respeto al prójimo por ser este portador de una dignidad que es común a todo ser humano. 

En síntesis, lo único que hay que promover es el respeto al ser humano sin importar el tipo de manifestaciones particulares que de manera aparente nos hace diferentes. El respeto es hacia la persona y nada más que a la persona, sin distingo de las contingencias que afecten a éste.

Es decir, a nuestros hijos en un entorno de educación homogéneo[3] se les debe enseñar a respetar a cualquier ser humano, por el simple hecho de ser, ser humano. Te respeto seas negro, indígena, católico, ateo, pobre o rico, flaco o gordo, mujer o joven, por el hecho cierto e inequívoco, de que eres una persona que merece respeto al igual que yo o cualquier otro.

Expuesto así debemos hacer legislación no para evitar el femicidio (variante ridícula de esta lógica de género), debemos promover legislación para evitar que se comentan crímenes contra las personas sean estas niños, jóvenes, adultos, ancianos, indígenas, lesbianas, transgéneros, flacos, gordos, pobres o ricos, caso contrario tendríamos que legislar para evitar el niñicidio, jovenicidio, adulticidio, ancianicidio, indigenicidio, lesbinicidio, transgenericidio, flaquicidio, gordicio, pobricidio, riquicidio y otro largo, etc., que de paso sería tan extenso como extensa es la variedad de particularidades del género humano.

Alternativas más eficaces para promover la coexistencia humana

Expuesto lo anterior quisiera reflexionar sobre soluciones más eficaces para promover de mejor manera la coexistencia humana, una vez que ya hemos analizado un poco las implicaciones que sobre el día a día generan este tipo de premisas.

En pocas palabras, la mejor solución que poseemos bajo el esquema actual de educación es intentar no promover agenda alguna sea esta cristiana o no, de género o no, particular o militar, etc., etc., etc., puesto que vivimos bajo un sistema que involucra a todos de manera lamentablemente obligatoria, y del cual nadie puede escapar. Nuestra educación señores, la deciden los gobiernos de turno, bajo la muy escasa y difusa legitimidad que les otorga el sistema democrático, no escapa en ningún momento a los defectos del accionar político, y además, está cargada de la agenda valórica de quienes ahora están en el poder. Ejemplos claros de esto son la inclusión de palabrejas como Pachamama, Sumak Kawsay y derechos de la naturaleza que por cierto, sí tienen efectos sobre el mundo que nos rodea. Todo ello sin contar, que sea el che Guevara asesino de ingrata recordación quien da consejos a nuestros hijos, a través de las páginas en los libros de textos sociales.

¿Qué opciones tenemos?

Una muy simple y sencilla, y no por ello menos efectiva: Permitir que la educación de nuestros hijos sea la que nosotros deseamos a través de la promoción de un sistema de educación libre en la que cada uno de nosotros encuentre lo que mejor se ajuste a lo que consideramos importante.

En mundo de educación libre podrías tener unidades educativas en las que tus hijos no reciban educación religiosa, y otras en las que ese sea el fin declarado de la entidad, podrías hallar unidades educativas en las que se hable de equidad de género si es que a ti eso te sienta bien, y siempre que así lo prefieras, sin obligar nunca a aquellos que no desean a recibir ese tipo de educación. En un modelo de educación libre[4], los contenidos y valores los deciden los directamente involucrados y afectados, en éste todos se verían mejor representados. Tu visión y la forma en que te ves reflejado en el mundo encontrarían un mejor escenario en el que este se vea materializado.

En pocas palabras, no necesitamos incluir mensajes de ningún grupo humano, sea este mayoritario o minoritario en nuestras escuelas o colegios. Debemos simplemente, promover que los miembros de la sociedad vean reflejados en el mundo educativo los contenidos y valores que ellos consideran apropiados, situación que sólo sería posible en un entorno en que la educación es libre.

En este escenario de libertad ni estado, ni iglesia o grupo alguno impondría su agenda, más bien la verían reflejada en la diversidad de fórmulas académicas a las que sólo la libertad educativa puede dar lugar. En este escenario la rectoría de la educación sería arrebatada de las manos del estado, y pasaría a estar en nuestras manos, haciendo que cristianos y no cristianos, heterosexuales y no heterosexuales, e incluso activistas de las más variadas causas encuentren una representación más fiel y acorde al modelo de sociedad en la que cada uno desea vivir.

En conclusión, y para que no quede duda alguna, lo que necesitamos es libertad educativa, educación libre, libertad para educar, educar en libertad, y todas las manifestaciones creativas a las que ésta da lugar. Solo bajo ese sistema estaremos todos contentos y las diversas manifestaciones del género humano se verán mejor representadas.

Finalmente, y traspasando un poquito los objetivos iniciales de este escrito, una solución también efectiva y alternativa para mejorar nuestra convivencia, es la de permitir a los miembros de cada provincia o ciudad, que no decidan sólo sobre la educación que desean tener, sino también bajo qué tipo de reglas desean convivir. Situación que permitiría que todos puedan escoger dentro de un abanico más diverso, el lugar donde vivir que se acoja a los valores y creencias que son representaciones más fieles del mundo con el que sueñan. A esto le llamamos ciudades libres, algo que personalmente promuevo, pero que ya es materia de otro escrito.

Como última declaración, ¿quiere esto decir que si un plantel educativo del sector privado de manera libre y voluntaria desea promover la ideología de género en sus aulas está en su derecho? desde luego que sí, de la misma manera que cualquier otra institución privada puede negarse rotundamente a impartir este tipo de contenidos, sin más justificación que la de ser una institución que decide que es lo que considera adecuado para la formación de sus estudiantes. Siempre y en todo momento tomando en cuenta que no podrán ni una ni otra institución escapar a las consecuencias prácticas que sus decisiones tendrán sobre su propio futuro. 


Pd: La libertad implica aceptar comportamientos de terceros que no necesariamente nos agradan. Con un poco más de tolerancia y respeto haríamos de este un mundo mejor.

Un fuerte abrazo y seguimos conversando,

Joselo Andrade Rada









[1] Aquí el concepto que tengamos de justicia es central, no en vano se ha dicho que los conceptos son campos de batalla. El autor encuentra mecanismos alternativos que posibilitan el mejor desarrollo de la coexistencia pacífica. Durante el transcurso del ensayo se verán estos reflejados.
[2] La sola existencia de una cuota de contenido generaría toda una gama de lobbies y grupos de presión en favor de la inclusión de las ideas y programas que cada grupo o minoría consideraría adecuado. Para finalmente ser capturados por la lógica del accionar político.

[3] Explicaré en líneas posteriores a que me refiero con educación homogénea.
[4] Para quienes desean saber más sobre educación aquí dejo un artículo que escribí al respecto y que mantiene total vigencia: http://joseloandraderada.blogspot.com/2015/07/para-no-fosilizar-aun-mas-nuestro.html